domingo, 7 de noviembre de 2010

ABUSOS (PERMITIDOS) DE LA BANCA


Hay dias que, al comprobar los abusos, coacciones e incluso engaños a los que la Banca somete a los ciudadanos que optan por acudir a "solicitar" (empezamos con la nomenclatura tendenciosa)un préstamo, personal o hipotecario, se dispara en mi una serie de resortes que me empujan a escribir sobre ello. La Banca, haciendo uso y abuso de su ventaja y privilegiada posición, se ensaña con sus clientes, "obligandoles" a adquirir una serie de productos que nada o muy poco tienen que ver con la "compra" (ahora sí) de financiación. Me explico: ¿A quién de los potenciales lectores de este escrito, no le han vendido, junto con el préstamo, una ristra de seguros? Hogar, Vida, Pensiones, tarjetas, etc. haciéndoles ver que "es obligatorio" o que, si lo contrata (con su propia correduria-la del banco-, eso sí) se le practicará un descuento de unas décimas sobre la oferta inicial? Haciendo un paralelísmo gráfico, es como si entrasemos a un restaurante a cenar(no a solicitar una cena) y el jefe de comedor nos informase que, para comer en "su" local, tuvieramos que adquirir (al precio que se nos impusiera) cualquier otro producto: Ropa, productos informáticos, tabaco o billetes de avión. Le espetariamos: "Oiga que yo solo vengo a cenar". Sin embargo, cuando "solicitamos" un crédito, estamos tan ansiosos por firmar (nos espera una casa, un coche, un viaje, etc), que firmamos (y nos creemos que es "obligatorio") casi cualquier cosa que nos pongan delante. Sé de casos en los cuales, el firmante, se ha enterado meses e incluso años después, que había firmado (y pagado religiosamente) seguros que, aunque convenientes, no se han podido cotejar o comparar con los ofrecidos por otras fuentes o canales.

Un último caso, este muy reciente: Una mujer, de 40 años, funcionaria, acude al banco BBVA. Pacta una hipoteca que necesita para comprar una casa, cumple con las condiciones básicas, esto es: Salario fijo y otras propiedades que avalen lo que ahra pretende adquirir. La dirección del banco, le presiona para que compre unos servicios adicionales a la hipoteca. A saber: Seguro de hogar, domiciliación de la nómina, tarjeta de crédito, plan de pensiones y... como premio final... un seguro de vida por la totalidad del préstamo y por una duración mìnima de... 12 años¡¡ Y... de pago anticipado¡¡¡ Es decir, ha de hacer efectivo el pago de la prima de los doce años (7.000 €) antes de obtener la hipoteca. Cuando mi amiga se niega en redondo, le espetan (aunque se niegan a darselo por escrito, tanto el sinvergüenza del interventor como el mentalmenta inadaptado director de la sucursal) "O firmas o no te damos el préstamo". Desde aquí, clamo a la Fiscalía, las asociaciones de consumidores, al Parlamento, a los políticos legisladores que deberían proteger a los ciudadanos de los ABUSOS (PERMITIDOS) DE LA BANCA EN ESPAÑA. BASTA YA¡¡¡

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lunes, 23 de julio de 2007

LA HERÀLDICA EN EL SIGLO XXI

La heráldica, ciencia auxiliar de la Historia, se ha utilizado como seña de identidad personal y familiar desde la Edad Media, principalmente por las clases dominantes. Nobleza, aristocrácia y los poderes castrense y religioso.Durante siglos, el uso de un escudo heráldico ligado a un apellido, tenía que irde la mano de un linaje provisto de hidalguía, nobleza o méritos, tanto militares como civiles. Cuando una familia o individuo pretendía ostentar un blasón privativo, debia hacerse acopio de todo tipo de priuebas y/o méritos que, según las autoridades competentes, les hicieran merecedores de tal privilegio. Una vez valorada la documentación y concedida la ejecutoria de armas, se debía presentar un bosquejo de blasón al Rey de Armas. (Por cierto, cargo aún existente y dependiente del Ministerio de Cultura). Éste lo estudiaba, corregía los posibles errores, lo adaptaba a la estricta normativa de la Ciencia del Blasón y le daba su plácet al peticionario.Hace tan solo unas décadas, el uso y ostentación de un blasón, ligado a un apellido, empezó a generalizarse, a ser adoptado por casi todas las capas sociales.La escasa e inconcreta legislación que existe al respecto, junto a un notable incremento del poder adquisitivo de las clases medias, actuaron como un acelerante de las ansias de “poseer” un escudo heráldico, bajo el cual, en letras de molde, figurase nuestro apellido, en la gran mayoria de los casos, huérfano de nobleza alguna.La oferta se multiplicó por todo el país. Comercios, “especialistas” de todo pelaje e incluso kioscos montados en centros comerciales y aeropuertos, nos ofrecían la posibilidad de “comprar” nuestro propio escudo de armas. Súbitamente, la mayoría de los Pérez, García, Martínez, etc., se podía cubrir de una fina (eso sí) pátina de (elíjase) nobleza, hidalguía o aristocrácia socializada. Se podía (puede) adquirir en cualquier soporte: pergamino, piedra (para el chalet o casa de campo, que haga las veces, claro, de actu
casa solar), cerámica, en un llavero, mechero, e incluso en una vajilla del CarrefourEn 1981, casi por casualidad, empecé a investigar el origen, principalmente el etimológico, de los apellidos. Después de casi 30 años dedicados a investigar, he hecho acopio de una ingente cantidad de textos, armoriales, blasonarios y tratados relacionados con la Genealogía y la Heráldica. Podría llegar a afirmar, sin temor a equivocarme, que tengo en mi biblioteca, una de las colecciones privadas de temática heráldica más completas de España. Ello debido a que, dados mis conocimientos de las lenguas inglesa y alemana, pude nutrir mi biblioteca, con numerosos tratados y armoriales de diversos paises de Europa, especialmente de Francia, Alemania y Reino Unido.En la actualidad, puedo acceder, tengo a mi alcance, información sobre el origen de cientos de miles de apellidos distintos y procedentes de la mayor parte de paises europeos. De su origen eimológico y si existe algún escudo coincidente con el apellido investigado.He de advertir, sin embargo que, no todos los apellidos “poseen” (ni por supuesto tienen adjudicado un blasó o escudo.La información o histirial que modestamente puedeo ofrecer acerca de una apellido concreto, solo puede referirse a eso: su etimología, algunos datos históricos de personas de idéntico linaje y la descripción de una blasón que, en alguna época se le hubiera adjudicado a alguna familia de igual cognomen.En resumen, mi recomendación a aquellos que deseen tener “su” escudo de armas, decorando algún prominente lugar de su hogar, tengan en cuenta todo lo aquí expuesto y lo tome como lo realmente es: una forma de llenar un pequeño hueco en la vanidad humana.Aquel ocasional lector que tuviera interés por conocer, al menos genéricamente, el origen de su linaje, puede dirigirse a lluis.asuncion@manisegur.com
O bien acudir directamente a mi despacho en Blasco Ibáñez, 2 de Manises
La primera consulta es totalmente gratuita
Si desea más información acerca de este tema:
WWW.MANISEGUR.COM

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